jueves, 21 de mayo de 2009

Lo que sea que hagas... hazlo de todo corazón.

De los pocos poemas que me sé de memoria de Benedetti:

Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Los días que han pasado no han sido nada fuera de lo normal, de lo que dicen que es la normalidad... Esto de no tener internet es casi casi como haber sido tragado por un estúpido dinosaurio y estar nadando en sus jugos gástricos en un estado de aburrición mental total que sólo ha dado lugar a disertaciones sociales no inútiles pero sí muy reiterativas que final de cuentas me han deprimido porque llegamos siempre a la conclusión de que el mundo apesta.

Sólo que el mundo y yo, junto con todos los santos y las cortes celestiales nos encontentamos el otro día cuando, saliendo del metro me quedé maravillado viendo como un señor alimentaba a las palomas que se reunían a su alrededor. Todo era normal, todo era común... La gente salía del metro, los automovilistas que corrían por la avenida de la revolución iban absortos en su manejar, las parejas que se besaban eran las que ocasionalmene uno puede ver en ese lugar. Sin embargo, el señor le daba de comer a las palomas.

Y el curioso de yo, y de mí mismo, fuimos, los dos; a preguntarle al señor por qué hacía semejante acción en una ciudad en la que a nadie le importan las palomas... en la que todo el mundo tiene que llegar corriendo a algún lado a hacer algo que no es precisamente a salvar al mundo; en la que si el coche de a un lado se te cierra, es un hijo de su chingada madre desconsiderado de tus prisas; en una ciudad en la que la pinche vieja que se te queda viendo feo, no es más que una pinche vieja que no tiene que hacer...

Pero el señor me logró sacar de mi normalidad, al responderme que lo hacía "por amor... porque me sale del corazón..." porque me hizo recordar algo que no es que no quiera, pero trataba de evadir. Me hizo evocar un poema, de Benedetti:

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tú quieras
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegará
y del presente
qué le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas no te niegues
no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Y así es esto... Benditas las palomas. Pero ahora que lo pienso, son sólo palomas.

Ya que van dos poemas... Qué tristeza... nos estamos quedando sin grandes escritores, sin grandes cantantes, sin grandes personalidades... Y yo me pregunto, ¿Qué haremos el día, que forzosamente, ellos ya no estén con nostros?

En otras cosas de igual relevancia, ya extraño leerlos. Matt decía que no tengo que leerlos siempre, pero he de decirles que es un gusto leer a todos y cada uno de ustedes. Pero así son las cosas, amargas, dolosas... Maldita sea la hora en la que me quedé sin internet.

1 comentario:

  1. Increíble entrada, me siento identificada. Y el poema es estupendo.

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